
Según la Organización Mundial de la Salud, los valores de medición considerados normales para la tensión deben oscilar entre los 160/95mmH. Sin embargo, en un adulto mayor lo normal sería 140/90mmH. La presión arterial es la fuerza que ejerce el corazón sobre las arterias al bombear la sangre.
Cuando la presión arterial es alta por un periodo prolongado, el corazón no sólo bombea con más fuerza sino que trabaja más. La hipertensión, es el aumento de la presión arterial presentada de forma transitoria, quizás intermitente o probablemente permanente en adultos mayores. ¿Y cómo saberlo? Sólo con un equipo médico especializado y capacitado para informar sobre éste y otro tipo de diagnósticos.
Muchos factores pueden afectar la presión arterial, incluyendo:
La cantidad de agua y de sal que retiene el cuerpo.
La condición de nuestros riñones.
El sistema nervioso o los vasos sanguíneos.
Nuestros niveles hormonales.
Somos más propensos a que la presión arterial se encuentre demasiado alta en la medida que envejecemos. Esto se debe a que los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos con la edad. Cuando esto sucede, la presión arterial se eleva. La hipertensión arterial aumenta la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular, un ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca o una enfermedad renal.
Incluso, existen casos en que la hipertensión se puede catalogar como maligna. Se trata de una forma peligrosa de presión arterial muy alta, que llega a presentar síntomas como dolor de cabeza fuerte, náuseas o vómitos, confusión, cambios en la visión y hasta sangrado nasal.
Si usted padece de hipertensión arterial, debe tener controles regulares con un profesional de la salud e incluso si no le han diagnosticado hipertensión arterial, es importante hacerse revisar la presión regularmente; especialmente si usted pertenece al rango de la llamada tercera edad.
En el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor nos ocupamos del bienestar de las y los adultos mayores. ¡Contáctanos! ¡Estamos para apoyarte!
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