
¡Que no se les escapen las fuerzas, abuelos!
Si notas que con los años levantar una bolsa de mandado se ha vuelto más difícil que encontrar asiento en una camioneta de Petare a Plaza a Venezuela a las 6 de la tarde, tranquilo, es algo que le pasa a muchos adultos mayores. Pero no te preocupes, aquí te vamos a contar por qué ocurre y, lo más importante, cómo puedes mantener tus músculos fuertes como los de un joven veinteañero (bueno, casi).
Resulta que con el paso del tiempo, nuestros músculos empiezan a jugarnos una mala pasada. Las fibras musculares, especialmente esas que nos ayudan a reaccionar rápido y levantar peso (las tipo II, o de contracción rápida), van desapareciendo poco a poco, como si fueran caramelos en un piñata. Esto hace que movimientos que antes eran comunes, como levantarse de la silla o cargar a los nietos, ahora requieran un esfuerzo extra. Y no solo eso, el cuerpo también empieza a producir menos proteínas, que son como los ladrillos que mantienen nuestros músculos en buen estado. Imagínate que tu cuerpo es una construcción y, de repente, los albañiles (las células) se ponen a trabajar más lento. ¡Claro que la obra se va a atrasar!
Pero no todo está perdido, porque así como le metemos a una arepa quemada, también podemos darle pelea a la pérdida muscular. Lo primero es moverse, aunque sea poquito. No hace falta volverse un atleta olímpico, pero caminar todos los días, hacer ejercicios suaves con pesas (o con lo que tengas a mano, como botellas llenas de agua) y estirarse puede hacer una gran diferencia. Además, la alimentación es clave: hay que meterle proteínas, como huevos, pollo o caraotas, que son como la gasolina para los músculos. Y si el médico lo recomienda, algunos suplementos como vitamina D o creatina pueden ser de gran ayuda, pero siempre bajo supervisión, porque no somos máquinas de hacer músculos.
Para los que necesitan un empujón extra, el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor es como un taller de reparación para el cuerpo. Allí te evalúan, te enseñan ejercicios adaptados a tu condición y hasta te dan consejos para comer mejor. Es como tener un equipo de mecánicos expertos, pero en vez de arreglar carros, le dan mantenimiento a tu cuerpo. Y lo mejor es que todo se hace con paciencia y buen humor, porque nadie quiere un entrenador gritón a esta altura de la vida.
Así que ya sabes, mi pana: aunque los años vengan con sus malas jugadas, siempre hay formas de mantenerse fuerte y activo. Con un poco de ejercicio, buena alimentación y el apoyo de los profesionales adecuados, puedes seguir disfrutando de la vida sin que tus músculos te fallen. Y recuerda, como dicen por ahí: «Más vale músculo en movimiento que cuerpo tieso en el sillón».
¡A darle con todo, que la edad es solo un número!
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