
La diabetes es una condición que, cuando no se controla adecuadamente, puede afectar especialmente los pies. En los adultos mayores, el pie diabético representa un riesgo importante que requiere atención constante. Sin embargo, con los cuidados preventivos adecuados, es posible evitar complicaciones graves y mantener una buena movilidad.
Uno de los principales problemas es que el exceso de azúcar en la sangre daña progresivamente los nervios y reduce la circulación. Esto provoca pérdida de sensibilidad, haciendo que pequeñas heridas o rozaduras pasen desapercibidas. Además, la piel se vuelve más seca y frágil, lo que favorece la aparición de grietas e infecciones. Peor aún, la mala circulación retrasa la cicatrización, permitiendo que una simple ampolla pueda convertirse en una úlcera difícil de tratar.
Por eso es fundamental estar atentos a señales como hormigueo, ardor o dolor persistente, incluso si parece leve. Cambios en la coloración de la piel, como enrojecimiento o manchas oscuras, también deben tomarse en cuenta. Las callosidades que no mejoran y las heridas que tardan en sanar son otras señales de alerta que no deben ignorarse. Ante cualquiera de estos síntomas, es importante acudir a un especialista de inmediato para evitar complicaciones mayores.
En el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor contamos con un enfoque integral para el manejo del pie diabético. Nuestro equipo realiza evaluaciones especializadas para detectar riesgos antes de que aparezcan problemas graves. Utilizamos técnicas avanzadas para el tratamiento de heridas y úlceras, logrando una cicatrización más rápida y efectiva. Además, ofrecemos soluciones personalizadas como plantillas y calzado terapéutico para distribuir correctamente la presión al caminar, previniendo lesiones. Parte fundamental de nuestro tratamiento incluye enseñar a los pacientes técnicos adecuados de higiene y cuidado diario de los pies.
Para mantener los pies saludables, recomendamos seguir medidas básicas pero esenciales. Es fundamental lavar y secar cuidadosamente los pies todos los días, prestando especial atención a los espacios entre los dedos. La hidratación con cremas especiales ayuda a prevenir grietas, aunque debe evitarse aplicarla entre los dedos. Usar calzado adecuado y evitar caminar descalzo, incluso en casa, previene accidentes. Los calcetines deben ser sin costuras para no causar rozaduras, y es fundamental realizar visitas periódicas al especialista para revisiones preventivas.
La prevención es la mejor herramienta contra las complicaciones del pie diabético. Un control adecuado de la diabetes junto con revisiones periódicas puede marcar la diferencia entre mantener la independencia o enfrentar serios problemas de movilidad. En el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor estamos comprometidos con su salud podológica. Si necesita orientación o desea una evaluación especializada, no dude en contactarnos. Cuidar sus pies hoy es garantía de seguir disfrutando de una vida activa mañana.
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