
A medida que envejecemos, nuestros ojos experimentan cambios naturales que afectan la calidad de nuestra visión. Este proceso es parte del envejecimiento normal, pero en algunos casos, puede acelerarse debido a enfermedades oculares comunes en la tercera edad. En Venezuela, donde el acceso a especialistas y tratamientos podría estar mediado por las condiciones socioeconómicas del adulto mayor, es crucial entender estas condiciones para buscar ayuda y los recursos a tiempo.
Uno de los cambios más frecuentes es la presbicia, también conocida como «vista cansada». Ocurre cuando el cristalino (el lente natural del ojo) pierde flexibilidad, dificultando el enfoque de objetos cercanos. Esto suele manifestarse después de los 40 años y se corrige con lentes de lectura. Aunque no es una enfermedad, es un recordatorio de que nuestros ojos requieren más atención con la edad.
Otra condición común es las cataratas, que opacan el cristalino y provocan visión borrosa, sensibilidad a la luz y dificultad para ver de noche. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las cataratas son la principal causa de ceguera reversible en el mundo. En Venezuela, su tratamiento —la cirugía de extracción e implante de lente intraocular— está disponible en centros públicos y privados, sin embargo, la paciencia para recibir la atención quirúrgica es clave.
La degeneración macular relacionada con la edad (DMRE) afecta la mácula, la parte de la retina responsable de la visión central. Quienes la padecen pueden ver manchas oscuras o distorsiones en el centro de su campo visual. Factores como el tabaquismo, la exposición solar sin protección y una dieta pobre en antioxidantes aumentan su riesgo. Aunque no tiene cura, algunos casos se manejan con inyecciones intravítreas o suplementos vitamínicos, siempre bajo supervisión médica.
El glaucoma es otra amenaza silenciosa. Se debe a un aumento de la presión intraocular que daña el nervio óptico, llevando a una pérdida gradual de la visión periférica. Como no presenta síntomas tempranos, lamentablemente muchos pacientes en Venezuela solo la detectan cuando el daño es avanzado. Su tratamiento incluye gotas oftálmicas, láser o cirugía.
Finalmente, la retinopatía diabética —complicación de la diabetes— daña los vasos sanguíneos de la retina. En una población con índices considerables de diabetes, el control glucémico y los chequeos anuales con un oftalmólogo son clave para prevenirla.
Aunque el deterioro visual es parte del envejecimiento, muchas de estas enfermedades pueden manejarse con diagnóstico oportuno. En el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor, recomendamos acudir a las campañas de despistaje gratuito que realiza el Ministerio de Salud, usar lentes con protección UV y mantener una dieta rica en vitaminas A, C y E. La visión es un tesoro, y cuidarla hoy asegura calidad de vida para los años venideros. Si deseas acudir con alguno de nuestros especialista el número de teléfono disponible es:
+584265179300
