
¿Tu adulta o adulto mayor parece estar siempre incómodo, como si hubiera perdido una guerra contra el mueble? ¿Se queja más que un fanático del Caracas cuando el equipo pierde? Tranquilo, no es que se haya vuelto gruñón por arte de magia. Detrás de esos «ay, me duele todo» y «esto ya no es como antes» hay razones reales (y algunas hasta tienen solución).
Eso sí, antes de seguir: siempre, siempre, siempre consulta con un médico. El Centro de Atención Integral al Adulto Mayor solo te da pistas, pero el doctor tiene mayores certezas. Entonces, siempre escuhas:
«No puedo con mi propio cuerpo» (Problemas físicos)
Imagina que llevas 70 u 80 años caminando, bailando, cargando bolsas del mercado y sobreviviendo a todas las modas (sí, incluso al Trap). ¡Es normal que las rodillas digan «¡basta!».
- Artritis, huesos débiles o músculos cansados pueden hacer que hasta abrir un frasco de mermelada sea una misión imposible.
- Problemas de circulación (piernas hinchadas, calambres) les dan esa sensación de «llevo piedras en los zapatos».
¿Cómo ayudar?
✔️ Sillones cómodos y cojines mágicos (los ortopédicos son un game changer).
✔️ Zapatos con soporte (nada de chanclas viejas, por favor).
✔️ Paseos cortos (que no se conviertan en sedentarismo extremo).
«Qué es eso, no veo… ¿Me estás hablando?» (Sentidos en modo avión)
Si tu abuelo confunde la sal con el azúcar o pone la TV a todo volumen (como si fuera un concierto de rock), no lo hace por molestar. Con la edad:
- La vista se nubla (cataratas, presbicia).
- El oído se despide (y a veces ni los audífonos ayudan).
¿Cómo ayudar?
✔️ Chequeos anuales con el oftalmólogo y el otorrino (no esperes a que lea los subtítulos de la novela).
✔️ Hablarle claro, sin gritar (pero tampoco como si estuvieras en una biblioteca).
«Antes esto no pasaba» (El mundo cambió y ellos no)
Tu abuelo vivió sin celulares, sin Google, sin IA y hasta sin televisión, y ahora el mundo va a 1000 km/h. Es normal que:
- Se sientan perdidos con la tecnología.
- Extrañen «los tiempos de antes» (cuando «todo era mejor», según ellos).
¿Cómo ayudar?
✔️ Enséñales cosas nuevas, pero con paciencia (ejemplo: «Abuelo, esto es Netflix, aquí están todas tus novelas»).
✔️ No los trates como si fueran de cristal (que sientan que aún pueden aprender).
«Me duele el alma» (La tristeza invisible)
A veces, no es el cuerpo, es el corazón. Los abuelos pueden sentirse solos, especialmente si:
- Han perdido amigos o a su pareja.
- Ya no se sienten útiles (como cuando cocinaban para toda la familia).
¿Cómo ayudar?
✔️ Inclúyelos en planes (aunque sea para que te cuenten historias de su juventud).
✔️ Ayúdalos a mantener contacto con otros adultos mayores (el bingo de la plaza es su «red social»).
«Los medicamentos me revuelven» (Efectos secundarios)
Si tu abuelo toma pastillas como si fueran caramelos, algunos medicamentos pueden causarle:
- Mareos, sueño o malestar estomacal (y por eso anda de mal humor).
¿Cómo ayudar?
✔️ Llévalo a revisar sus medicinas con el doctor (a veces se pueden ajustar dosis o cambiar por otras).
Entonces ¿Tu abuelo es incómodo o el mundo se volvió incómodo para él?
La mayoría de las veces, no es que sean quejosos, es que la vida les ha puesto algunos obstáculos extras. Con paciencia, cariño y atención médica (¡esto es clave!), puedes hacer que sus días sean más llevaderos.
Pero si ¿Tu abuelo anda más quejoso que un comediante sin público? ¿O más perdido que un celular sin señal? ¡No te preocupes! En el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor hay un equipo de supermédicos listos para ayudarlo
Y recuerda: un abuelo feliz es el que más te cuenta historias de cuando «todo era mejor»… aunque a veces ni él se acuerde bien.
¿Tu abuelo tiene alguna queja clásica? ¡Cuéntanos al +584265179300!
