Necesitan Ayuda

Por qué elegir el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor para cuidados en casa (y no terminar escondiendo las pastillas en el puré de papá)

1. Porque «Yo puedo solo» suele terminar en «Ayúdame, ¡me trabé!»

Imagina a Don Carlos de78 años, decidió arreglar el techo «como en sus tiempos mozos». Resultado: quedó colgado de la escalera como un espantapájaros elegante. Nuestros cuidadores no solo evitan estas acrobacias, ¡sino que hasta le sacan charla para que no extrañe sus días de circo!

Si tu abuelo insiste en que «los médicos exageran», recuérdale que la última vez que dijo eso, terminó en el hospital…

2. Porque las pastillas no son caramelos (aunque la abuela las guarde en el mismo frasco)

La señora Margarita confundió sus relajantes musculares con mentas… y pasó la reunión familiar «muy relajada», hablando con el florero. Nosotros nos encargamos de que cada pastilla llegue a su hora, en su dosis y sin efectos secundarios… ¡como conversaciones con muebles!

Alerta: Si encuentras a tu abuelo tomando su «agüita de hierbas» (que huele raro), mejor llama a nuestros expertos. ¡Nosotros manejamos lo natural… y lo no tan natural!

3. Porque la soledad es mala compañera (a menos que hables con el perro… y te dé consejos)

¿Sabías que la abuela Lupe le cuenta sus penas al gato? «Es que Pancho me entiende», dice. ¡Nosotros también! Nuestros acompañantes juegan cartas, ven telenovelas y hasta aguantan la historia de «cómo se conocieron tus abuelos» por enésima vez.

Y si el perro ya sabe más de tu vida que tu mejor amigo, es señal. ¡Llámanos antes de que le pidan su opinión en las reuniones familiares!

4. Porque bañar a un adulto mayor puede ser más complicado que domar un gato

Una escena común: Intentas bañar a tu papá y acabas empapado, él gritando «¡eso no se hace!» y tu mamá riéndose desde la puerta. Nuestros cuidadores tienen técnicas, paciencia y jabón que no resbala… ¡porque el único drama debería ser la telenovela de las 3 PM!

Confesión: Si tu abuela dice «el agua me hace arrugas», nosotros tenemos argumentos (y cremas que huelen a «bebe»).

5. Porque tú no eres enfermero (aunque ya sepas medir la presión… y la desesperación)

¿Te ha pasado? Entre el trabajo, los hijos y cuidar a tus padres, terminas más estresado que un maestro de yoga en un terremoto. Nosotros llevamos el control: medicinas, terapias y hasta el recordatorio de «hoy toca ponerse los dientes».

Recuerden el «Ay, yo solito» a veces termina en «Ay, me caí».

Mire que Pepe intentó podar el jardín «para sentirse útil» y acabó útil… pero en el suelo, rodeado de rosas y maldiciones creativas. Nuestros cuidadores ayudan con tareas cotidianas, ¡y hasta aprenden a tolerar los chistes repetidos de tu abuelo!

Consejo: Si tu familiar mayor insiste en hacer ejercicio, que sea bailando cumbia con nuestra fisioterapeuta. ¡Menos riesgo y más diversión!

En el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor somos como ese familiar «chévere» que sabe de todo:
Cuidados profesionales (sin que mamá diga «tú no sabes»).
Compañía de verdad (no solo el loro que repite «¡está viejo!»).
Tiempo para ti (para que dejes de usar «ir al super» como terapia).

Porque envejecer es inevitable… ¡pero hacerlo con estilo es nuestro trabajo!