Eres una persona única, particular, diferente, preciada
Tienes todas las oportunidades y capacidades para aceptar los cambios
No tengas miedo a la vejez pues es un cambio inevitable, como muchos que puedes encontrar a lo largo de tu vida.
La vida es cambio, y aquí te daremos algunos ejemplos.
Alguna vez pensaste en ser astronauta, pero las condiciones de tu vida te llevaron a elegir ser contadora.
Otro sería: tu profundo deseo de estar con ella o con él te llevó luego a estar con aquella o con aquel.
Y qué decir de sobre ese momento en que esperaste un día maravilloso y no terminó tan bien.
Si algo podemos afirmar sobre las situaciones de nuestra vida es que estamos bajo el yugo del cambio.
Si consideras que en la vida pasan siempre las mismas situaciones, lamentablemente estás creyendo en imposibles.
No son para siempre los deseos satisfechos. Tampoco las apetencias complacidas, ni los placeres.
A ver, sigamos con los ejemplos.
Si los lugares, las situaciones y las personas estamos sometidas al cambio, entonces nuestro cuerpo también lo está.
Y si ayer pensaba algo y hoy ya no, cambié porque las circunstancias me llevaron a a olvidar eso que para mí ya no es.
Además, si mis formas de pensar cambian y las calles cambian hasta de nombre, qué me hace pensar que mi cuerpo no cambiará.
Tener miedo a que tu cuerpo cambie, a que tu cuerpo vaya en una lenta disminución de su esplendor puede llegar a ser un obstáculo. Pero, ¿por qué tengo miedo a que mi cuerpo cambie?
Es más, seamos sinceros, ¿por qué tengo miedo a la vejez?
Quizás por el riesgo de empezar a perder la memoria, ver marchar a los míos; mostrar señales de la edad como las arrugas, debilidad o fragilidad.
Algo que debemos reconocer es que el ciclo vital se compone de cuatro etapas: la infancia, la juventud, la adultez y la vejez.
Ellas trajeron y traerán consigo ventajas y desventajas, por lo tanto, hay que aprender a disfrutar de cada una de ellas; ninguna es mejor o peor.
De igual forma, el miedo al envejecimiento también tiene otras causas evidentes como el temor a no haber hecho todo lo que se quería, la idealización de la juventud, el temor a la dependencia y a la falta de movilidad o el imposible control sobre la carga del tiempo por encima de lo que aún nos queda por vivir.
Colocando nuestra atención en el aspecto del tiempo presente deberíamos reconocer que con la edad llegamos a entender situaciones mejor que nunca, hemos adquirido experiencia, es nuestro tipo de sabiduría; siendo estas razones suficientes para apreciarse a sí mismo y permanecer en seguridad y autoestima equilibrada.
Ante aquello, es oportuno centrarse en aspectos positivos, sentir que uno ha llegado hasta donde ha llegado viviendo su vida y teniendo experiencias. Razones más que suficientes para sentir orgullo y felicidad.
Escrito por: @VejezActivaVzla

