
Las personas de la tercera edad, producto del deterioro paulatino del organismo, enfrentan una elevada posibilidad de presentar patologías con dolor y, ante esto, se deben establecer estrategias de evaluación diagnóstica y tratamientos adecuados. Esta elevada prevalencia del dolor en la población anciana, junto con las consecuencias terribles del infratratamiento y la automedicación, producen un elevado costo, no sólo económico, sino en la salud general de tu ser querido.
Aunque entendemos que el dolor es una experiencia individual, lo primero que se debe hacer es trabajar con el manejo de ese dolor y solo a través de una evaluación médica podemos llegar a un diagnóstico certero.
En la tercera edad se presentan diferencias al describir el dolor que pueden ser endosadas a una serie de factores como la biología, la cultura, la religión, el origen étnico, el deterioro cognitivo, la organización o el contexto social. Las barreras de actitud también son relevantes debido a que todavía se cree que las personas mayores experimentan menos dolor que los otros grupos de edad. No es sorprendente que las personas mayores crean que el dolor es algo que hay que soportar y que es una parte inevitable del envejecimiento. El tratamiento eficaz del dolor es de suma importancia debido al aumento de la morbilidad y la mortalidad asociadas con el infratratamiento y la automedicacion para el dolor.
Por ejemplo, en el caso de los adultos mayores la mialgia puede resultar un padecimiento muy común para ser tratada bajo automedicación y no atendida como el síntoma de algún problema oculto, llegándose a interpretar como un fuerte dolor que afecta a uno o varios músculos del cuerpo y regiones como hombros, cuello, espalda y extremidades. Ante esto, la mialgia pasa como un entumecimiento que puede producir hormigueo o una rigidez muscular producto de “malas posiciones”, palpitaciones irregulares con vértigos, náuseas y vómitos que se le adjudican a dolores cervicales o lumbares. Toda aquello dará paso al consumo equivocado de medicamentos contra el dolor que afectará el organismo del anciano.
Otro ejemplo es la fibromialgia, que es una afección crónica (de larga duración) que causa dolor en todo el cuerpo, fatiga y otros síntomas, y que resulta en una enfermedad muy común en las personas mayores. De igual manera, la fibromialgia puede ser difícil de diagnosticar. En ocasiones se necesita ver a varios profesionales de la salud para obtener un diagnóstico. Una causa de esto es que no existe una prueba específica para ella. Los profesionales de la salud deben descartar otras causas de los síntomas antes de hacer un diagnóstico de fibromialgia y a esto se le llama el diagnóstico diferencial.
Pero entonces ¿cómo se maneja el dolor? En el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor señalamos siempre la importancia de tener un equipo médico que se especialice en la búsqueda de diagnósticos certeros y tratamientos paliativos concisos. El dolor como trastorno, padecimiento o patología derivada es normalmente diagnosticado por traumatólogos, reumatólogos, neurólogos, médicos internistas, médicos geriatras y en su tratamiento pueden participar fisiatras, terapeutas, neurólogos e inclusos psiquiatras.
En el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor hemos diseñado un programa de atención médica orientado a las necesidades de la vejez; brindando mayor comodidad, privacidad y seguridad. Contamos con un equipo médico especializado para el abordaje, diagnostico, evaluación, cuidado y tratamiento del dolor para tu ser querido.
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