Guía Pa’ No Perder la Cabeza. Emergencia con Adultos Mayores

En Venezuela, cuando la cosa se pone fuerte con un adulto mayor, no es momento de echar cuentos ni de ponerse a rezar el credo al revés. Hay que actuar rápido, pero con la cabeza fría, como cuando toca hacer cola en el banco antes de las 3:30pm y ves que van cerrando la puerta. Lo primero es mantener la calma, porque histeric@, el abuelo o la abuela se van a poner peor que café frio.

No Sea Guapo, Sea Eficiente
Antes que nada, revise si el adulto mayor está consciente. Si no responde, gritele algo como «¡PAGARON LA PENSIÓN, VIEJO!» (sí, así de fuerte). Si ni con eso reacciona, verifique si respira. Si no respira o lo hace como maracucho sin café en la mañana, llame a un número de emergencia local y prepárese para hacer RCP. Si no sabe, pida ayuda a alguien que tenga idea, porque aquí no vale el «yo vi un tutorial en YouTube».

Cuando el Piso Está Resbaloso
Si el adulto mayor se cayó, no lo levante a lo loco como si fuera un saco de cemento. Primero, revise si hay dolor, hinchazón o algo torcido. Si se queja de la cadera o no puede mover una pierna, mejor no lo mueva y espere a los paramédicos. Mientras tanto, dele palabras de aliento: «No se apure, abuela, esto es peor que la cola del Mercal, pero ya viene ayuda».

Si el Corazón ya no Baila Tamborera
Si el adulto mayor se agarra el peor y dice que siente un dolor como si le hubieran metido un cuatro por el esternón, puede ser un infarto. Dele una aspirina (si no es alérgico) y llévelo rápido al hospital, porque aquí el «ya va» no aplica. Si se desmaya, acuéstelo con las piernas elevadas, como cuando le suben el sueldo pero le quitan los beneficios.

Si el Sol está Más Pegao Que un Chivo
En este país donde el calor pone a sudar hasta a las piedras, los adultos mayores pueden sufrir deshidratación o golpe de calor. Si se sienten mareados o confundidos como después de oír un precio en la Hoyada, llévelos a la sombra, dele agua fresca (no helada, pa’ que no le dé un yeyo) y abaníquelo como si estuviera en una iglesia sin aire acondicionado.

Más Vale Prevenir Que Lamentar
La mejor forma de evitar emergencias es estar pendiente de los viejitos como si fueran el dólar BCV: monitoreándolos constantemente. Asegúrese de que tomen sus pastillas, que no anden solos por la casa como fantasmas en una telenovela venezolana, y de que tengan números de emergencia a la mano. Y recuerde, en una emergencia, la chispa venezolana ayuda, pero la técnica salva vidas. ¡Que Dios los agarre confesados… pero mejor prevenidos!