¡Ay, Mi Vieja!

¡Saludos, familia! Hoy vamos a hablar de un tema peliagudo pero necesario: ese momento en el que la familia se da cuenta de que el abuelo (o la abuela) ya no está pasando por una «mañita de viejo», sino que necesita ayuda profesional. Y no, no es que seamos malagradecidos, es que a veces ni el más experto en IA sabe qué hacer con los berrinches, el olvido de las llaves en la nevera o cuando confunden al gato con el chivo. 

¿Por qué a veces no hay más remedio que internarlo? 

1. «Es Que Él Siempre Fue Así» – Claro, porque olvidarse de apagar la cocina tres veces al día es «personalidad» y no un riesgo de incendio. 

2. «No Queremos que Sufra» – Pero dejarlo solo en casa, perdido y asustado, ¡tampoco es un premio de consolación! 

3. «En el Asilo Lo Van a Maltratar» – ¡Mentira! Nosotros somos un centro especializado donde lo tratamos como a reyes (o al menos mejor que cuando les toca aguantar nuestros gritos porque no encontramos los lentes ni las pastillas por décima vez). 

No es un drama, es realidad

Se Pierde en Su Propia Casa  – Si cada vez que va al baño termina en la cocina como si fuera un laberinto de terror, algo pasa. 

Olvida Medicinas o Come Mal – ¿La nevera está llena de comida podrida pero él insiste en que «acaba de comprar»? Alarma, mano. 

Se Pone Agresivo o Deprimido – No es «que está viejo y amargado», puede ser demencia, depresión o hasta un efecto secundario de sus medicamentos. 

Ya No Puede Bañarse o Vestirse Solo  – Si cada ducha parece misión imposible, quizá sea hora de llamar a refuerzos. 

No se hagan los locos 

Chequeo Geriátrico Completo – No basta con el «doctor Google o la IA de moda». Un especialista puede detectar si es demencia, Parkinson, depresión o hasta una infección urinaria (que en viejitos a veces causa confusión). 

Rutina, Rutina, Rutina  – Los adultos mayores funcionan mejor con horarios fijos (comida, sueño, pastillas). Sin eso, se desorientan más rápido que uno sin café en la mañana. 

Adapta la Casa – Barandillas, pisos antideslizantes y quitar obstáculos. Porque si se cae, después vienen los «ay, por qué no hicimos nada». 

No Lo Traten Como un Mueble – Inclúyanlo en conversaciones, pídanle opinión (aunque no tenga sentido). El aislamiento acelera el deterioro mental. 

¿Y si la familia no se pone de acuerdo? 

Aquí viene el drama telenovelesco: «¡Tú no lo quieres!», «¡Tú eres el que quiere botarlo!». Pero la realidad es que si nadie puede cuidarlo bien, internarlo no es abandono, es responsabilidad. Hay residencias con actividades, terapias y hasta más compañía que la que tiene en casa viendo telenovelas solo todo el día. 

Amor es saber cuándo pedir ayuda

Internar a un adulto mayor no es «quitarse el problema de encima», es aceptar que necesita más ayuda de la que podemos darle. Eso sí, visítalo, llévalo a pasear, hazle fiestas de arepas en nuestra residencia geriátrica. Porque al final, lo que importa es que esté bien… aunque ya no recuerde tu nombre. 

¡Y Recuerden, Familias!  –  «No es locura, es vejez… y todos vamos pa’ allá.»  

En el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor, nuestro objetivo es ofrecerte tranquilidad, seguridad y el mejor cuidado posible. Queremos que tanto tú como tus seres queridos se sientan respaldados en todo momento.

Contáctanos al +58-4265179300