Qué Hacer en Situaciones de Emergencia Nacional con los Adultos Mayores

Nuestra organización conoce las complejidades de vivir en sociedad. No es un secreto para ningún ciudadano de este hermoso país las diferentes dificultades que pueden traer el día a día. Y tampoco debe ser descabellado tener presente posibles intentos de alteración del orden público nacional o incluso dar por probable posibles eventos naturales. Estas situaciones de emergencia afectan de forma física, emocional y psicológicamente a las y los adultos mayores, llegando a reducir su capacidad óptima de respuesta antes, durante y después de esos acontecimientos.

Pero ¿por qué las emergencias son tan negativas para las y los adultos mayores? Nuestros ancianos tienen mayor vulnerabilidad frente a este tipo de situaciones. La realidad apunta a que ellos son mayormente afectados por consecuencias como el estrés postraumático y las dificultades para retomar el control normal de su vida. Múltiples son las razones que explican esa vulnerabilidad, algunas de ellas son:

  1. La fragilidad corporal o la dificultad para movilizarse.
  2. Una menor tolerancia al estrés.
  3. La presencia de enfermedades crónicas con mayor riesgo de descompensación
  4. Sus susceptibilidades a infecciones respiratorias y gastrointestinales.
  5. Las posibles condiciones de dependencia socioeconómicas.
  6. La casi nula red de apoyo creada para sus necesidades e intereses.

¿Se puede estar preparado para una emergencia o un desastre? Seamos realistas, en muchas ocasiones no se podrán prevenir ni evitar estas situaciones, pero podemos estar capacitados para disminuir los resultados negativos. Nosotros, como organización, creemos que un punto importante es establecer estrategias de apoyo entre los distintos miembros de una comunidad donde reside un adulto mayor. Lo primero sería reconocer y reportar a los ancianos que tienen alguna de las condiciones de vulnerabilidad señaladas en el listado anterior y asignarles un cuidador o persona que les brinde una atención a sus necesidades y requerimientos en esos momentos.

En el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor queremos recomendarte una serie de estrategias de apoyo para optimizar el bienestar general en contexto de una emergencia o conmoción nacional, ya sea antes, durante o después de ella:

¿Qué hacer para estar prevenidos?

Reconoce cuáles son las personas que pueden dar información de interés en casos de emergencia.

Identifica y toma los números telefónicos, redes sociales y correos de personas cercanas (familiares, vecinos y amigos).

Identifica las instituciones cercanas, públicas o privadas que pueden brindarle ayuda a tu adulto mayor: centros de salud, club de ancianos, alcaldías, policías municipales, protección civil, juntas de vecinos, juntas de condominios, consejos comunales, bomberos, iglesias, albergues. Todo esto para saber y tener claro dónde asistir en caso de una emergencia.

Prepara un bolso con sus pertenencias personales. En este bolso deben estar los medicamentos, dispositivos (como lentes o audífonos) y equipos (de oxígeno o electrodependientes) que utiliza diariamente; llaves de repuesto de la casa y el carro, repelente para mosquitos, dinero en efectivo, cargador extra para el celular, al menos una muda de ropa, una manta para abrigo y copias de los documentos de identificación (cedula de identidad, pasaporte, visas, actas de nacimiento, fotos familiares).

Ten un botiquín de emergencia de fácil acceso. Crea un espacio con una caja o bolso que contenga los siguientes elementos: Agua de larga duración, comida enlatada, barras energéticas y comida deshidratada, abrelatas manual, linternas y baterías, radio portátil con pilas adicionales y una copia de las recetas de medicamentos de uso crónico, con su tipo de sangre y número de emergencia. De igual forma, cualquier ayuda técnica (bastón, andador, etc).

Reconocimiento de los lugares. El adulto o adulta mayor debe tener pleno conocimiento del hogar y riesgos geográficos del sector donde habita. Es muy importante que conozcan las zonas seguras y vías de evacuación, como también los medios de transporte y la conectividad del lugar.

Tener un protocolo para establecer acciones. ¿Cómo se contactará con sus familiares durante el periodo de emergencia? ¿Qué hacer estrictamente durante y después del evento? ¿Quién cuidará a sus mascotas y pertenencias?

Mientras se produce la emergencia, te recomendamos:

Enséñele a mantener la calma frente a estos eventos. Si estás con él o ella, transmítele apoyo, calma y seguridad. Si no estás, enséñale ejercicios de respiración y pronunciación de palabras acorde a acciones que resguarden su seguridad física.

Que se ubique en zonas de seguridad física disponibles dentro del domicilio o en zonas de evacuación dispuestas por las autoridades. En caso de que no se pueda regresar al hogar, busque el albergue establecido más cercano.

Que siempre tenga visualizado su botiquín de emergencia y a la mano.

Después de la emergencia o el desastre:

Chequear a través de canales oficiales si es seguro permanecer en la residencia. Que tome decisiones sólo si se lo indican las autoridades.

Que mantenga el autocuidado y solicite ayuda si así lo requiere. Muchas veces después de situaciones de emergencias o desastres es normal que se pueda sentir pena, incertidumbre, miedo de que vuelva a ocurrir o dificultades para conciliar el sueño. El problema es cuando estos síntomas perduran por más de un mes, van en incremento constante o no le dejan retomar su vida normal.

Es importante que, si lleva más de 48 horas sin dormir, tiene pérdida del apetito, se siente con desesperanza por el futuro o aparecen recuerdos angustiantes que no le permitan hacer otro tipo de actividades, consulte lo antes posible a un equipo de salud.

En el Centro de Atención Integral al Adulto Mayor disponemos de un equipo de enfermería, médicos especialistas, psiquiatras, psicólogos y terapeutas que están dispuestos a realizar el seguimiento, acompañamiento y cuidado que tu adulto mayor requiere.

Sabemos qué hacer y cómo hacerlo.

Contáctanos al +584265179300

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